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OBRA
DE TRATRO: UN MISMO ÁRBOL VERDE
Espíritu de
la Obra.
Luisa Hairabedian,
fallecida en plena juventud, co- patrocinante
en el Juicio por la Verdad sobre
el genocidio del pueblo armenio, comentaba con
su amiga Claudia Piñeiro los relatos de
la abuela de una familia armenia sobre los acontecimientos
trágicos por los que había pasado
ella y su familia durante la deportación
ordenada por los gobernantes turcos entre los
años 1915 y 1923.
La abuela contaba sobre el sufrimiento que implicó la
usurpación y expulsión de su casa
familiar; las atrocidades a que estaban sometidos
los deportados; el fallecimiento de cinco de
sus hijos por hambre y enfermedades endémicas
y el milagro de haber sobrevivido al terror y
a las crueldades de todo tipo, hasta refugiarse
en nuestro país en la década del
veinte.
La abuela jamás se había imaginado
que su familia sería objeto de un nuevo
atropello inhumano, esta vez en las tierras que
previamente la habían acogido.
Pero así fue. En la década del
setenta una vez más su casa fue invadida
y violentada. En este caso por parte de las fuerzas
de represión de la dictadura militar que
asoló la Argentina durante esa década.
Del seno de su hogar fue secuestrada y posteriormente
encarcelada y torturada una de sus nietas que
había cometido el delito de pretender
una sociedad diferente, libre, justa, solidaria
y digna, mediante el uso de las armas más
poderosas como son las de las ideas.
Claudia Piñeiro, encuentro tras encuentro,
supo tomar nota detallada de las vivencias de
la Metzma reproducidas por Luisa y con la humanidad
que la caracteriza captó brillantemente
los sentimientos y los temas involucrados en
aquellas. Así imaginó y creó esta
historia de esperanza dando vida a Dora y a Silvia,
pero también, a la Metzma y a Anush mismas,
quienes viven en cada uno de sus recuerdos.
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