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LA
PERSEVERANCIA DE UN PUEBLO MILENARIO
Los armenios, cuyos orígenes
se remonta a varios siglos antes
de Cristo, si bien pocos considerados
por la historiografía
contemporánea por razones
de su escaso peso específico
en el concierto mundial, y generalmente
recordados por ser los primeros
en haberse adscripto al cristianismo
, con anterioridad a Roma, poseen
otros rasgos distintivos que
merecen recordarse. En efecto,
tal el caso de la PERSEVERANCIA
que les ha permitido enfrentar
un sinnúmero de dificultades
y sobrevivir en condiciones
harto complicadas. No se trata,
por cierto, de facetas racistas
ni de falsos nacionalismos generalmente
proclives al autoelogio sensiblero,
más cercano al fanatismo
que a la verdad histórica.
La opinión pública
mundial casi desconoce que así como
encabezó históricamente
la profesión de fe cristiana,
tiene también el triste
privilegio de liderar la nómina
de víctimas del aberrante
crimen de genocidio del siglo
XX, concebido, organizado y
ejecutado por el Estado de Turquía,
a modo de “solución
final” de las controversias
con sus súbditos armenios
Pues bien, el sello distintivo
de su perseverancia hace, precisamente,
que la memoria, la verdad y
la demanda de justicia, no desfallezcan
frente a nuevos y renovados
escollos resultantes de las
múltiples complejidades
que ofrece el mundo actual.
Así, Turquía que
niega sistemáticamente
su autoría y las responsabilidades
que le impone el Derecho Internacional
de investigar judicialmente
los hechos criminales denunciados
por el pueblo armenio en su
conjunto y un sinnúmero
de organizaciones, parlamentos
y personalidades de la comunidad
mundial, explota con astucia
a sus aliados occidentales interesados
en contar con su beneplácito,
ya sea por razones económicas
o políticas, bajando
el telón al pasado inmediato
que lo condena irremisiblemente
a responder ante la justicia,
con todas las garantías
que ésta ofrece, tal
como acontece en nuestro país
a título de ejemplo.
En efecto, ante el Juzgado Nacional
Criminal y Correccional Federal
Nº 5, a cargo del Dr. Norberto
Oyarbide, Secretaría
Nº 10 a cargo del Dr. Pedro
Diani, de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, tramita la
causa promovida por el ciudadano
argentino Gregorio Hairabedián,
en ejercicio del Derecho a la
Verdad de los hechos denunciados,
esto es de las víctimas
del genocidio de armenios en
territorios en los que gobernaba
Turquía, entre las que
se encontraban sus familiares
paternos y maternos, en número
no inferior a cincuenta personas.
La respuesta de Turquía,
no fue otra que la de continuar
ignorando sus responsabilidades,
en lugar de aceptar la investigación
que se sustancia ante el referido
Tribunal, que ofrece absoluta
independencia y rigor científico
para la determinación
de los hechos denunciados.
De este modo, pone a descubierto
su estrategia negacionista,
destinada a inducir a engaño
a la opinión pública,
pues mientras anuncia que los
archivos históricos que
posee están abiertos
para ser examinados, no responde
en esa mismo dirección
cuando así se lo solicita
el Juzgado interviniente en
la mencionada causa.
Con argumentos pueriles y leguleyos,
escapa de las obligaciones que
le impone el orden jurídico
internacional, cuando por primera
vez tiene la oportunidad de
dirimir ante un tribunal de
justicia la autoría intelectual
y material del aberrante crimen
de lesa humanidad que se le
adjudica. Se niega a la Verdad
y así escabullir la Justicia.
Los anuncios que al respecto
formula profusamente adquieren
de este modo su verdadera naturaleza:
declamaciones.
Pero el pueblo armenio persevera,
no se intimida, tiene conciencia
de sus escasas potencialidades
materiales pero cuenta con el
apoyo solidario de la conciencia
sana de toda la humanidad.-
De ahí que no cejará en
sus intentos de justicia, tal
como lo puso de manifiesto la
comunidad radicada en nuestro
país, que sin ninguna
fisura, con la presencia de
todas sus organizaciones, suscribió el
9 de diciembre último
su adhesión a la causa
por el Derecho a la Verdad,
se constituyó en parte
querellante y amplio los fundamentos
ofrecidos por el promotor inicial.
Lo hizo, como siempre, sin odios,
sin espíritu de revancha,
sin motivaciones raciales ni
dirigidos a vituperar al pueblo
turco ni a sus creencias.. Simplemente
demandado Verdad y Justicia.
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