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Argentina, Ley
18 de Marzo de 2004
Número de Proyecto: 51/04
Tipo de Proyecto: Proyecto de Ley
Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección de Publicaciones.
(S- 0051/04)
Proyecto de Ley
El Senado y Cámara de Diputados,…
Artículo 1. Incorpórase a la currícula
escolar de los niveles primarios, secundarios
y universitarios de todo el país la temática
alusiva al Genocidio Armenio, la cual deberá ser
desarrollada en dichos niveles procurándose
la información exhaustiva sobre lo ocurrido,
así como su difusión y el fortalecimiento
en los educandos, de valores vinculados a la
paz, la dignidad de las personas y los derechos
humanos.
Artículo 2. Incorpórase a la efemérides
de los niveles primarios, secundarios y universitarios
de todo el país el día 24 de abril
como el día para honrar la memoria de
las víctimas del Genocidio Armenio.
Artículo 3. Comuníquese al Poder
Ejecutivo.
Diana B. Conti.
Señor Presidente
El proyecto de ley que someto a consideración
de mis pares e inscribe en una línea ideológica
de afianzamiento de valores vinculados a la dignidad
de la persona, a la justicia y a los derechos
fundamentales del individuo, en concordancia
con lo preceptuado por las convenciones internacionales
y nuestra propia legislación tuitiva de
aquellos derechos.
Tanto la Declaración Universal de los
Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas
como código básico de convivencia
de la humanidad; como los otros instrumentos
incorporados a nuestro derecho interno mediante
el inciso 22 del artículo 75 de la Carta
Magna, constituyen la estructura fundamental
del derecho internacional de los derechos humanos,
plexo legal que deviene orientación axiológica
con la vista puesta en el futuro así como
recurso con que cuenta la humanidad para evitar
la recaída en el extravío colectivo.
El genocidio que el llamado “Gobierno
de los Jóvenes Turcos” perpetró en
1915, en perjuicio del pueblo armenio, así como
el manto de silencio que lo cubrió durante
demasiado tiempo, interpelan la conciencia de
la humanidad.
En esa fecha, un 24 de Abril, las autoridades
ejecutaron a 2.300 líderes de la comunidad
Armenia de Estambul, sin causa alguna y por mero
prejuicio racial y religioso, dando comienzo
de este modo, al primer genocidio del siglo XX.
Empero, los antecedentes de este proceder criminal
se remontan al siglo anterior. En efecto, entre
1894 y 1896 el brazo represivo del Imperio Otomano
ordenó procedimientos que costaron la
vida a 300.000 armenios. Se trataba de parte
de una comunidad nacional que se había
organizado para reclamar reformas que reconocieran
sus derechos en tanto minoría nacional.
Pero no paró aquí la saña
persecutoria del poder del Estado en aquella
región del mundo. En 1909 y poco después,
durante la Primera Guerra Mundial, las autoridades
turcas se propusieron y lograron el exterminio
sistemático de armenios que vivían
en seis provincias de Anatolia Oriental y Cilicia,
completando estas políticas ciertamente
criminales con el desplazamiento forzado de sobrevivientes
que se vieron así, exiliados y privados
de sus hogares, bienes y afectos.
La verdad histórica – tenazmente
exhumada por investigadores armenios y de otras
nacionalidades – echa luz sobre estos desgraciados
sucesos y dan cuenta de que el genocidio armenio
no finalizó en 1915 o 1918, como alguna
vez se afirmó, sino que continuó luego
de la primera gran conflagración.
En efecto, el advenimiento al poder de Mustafá Kemal
las matanzas de armenios se sucedieron en lúgubre
registro; la masacre de la Ciudad de Marras,
en ese tiempo, tuvo como preludio el ataque de
las fuerzas kemalistas a la guarnición
francesa destacada en el lugar, que cedió posiciones
hasta abandonar el país, luego, en forma
definitiva, lo cual determinó que los
armenios, abandonados a su suerte, fueran exterminados
por los turcos.
Tal vez el hito final, en esta historia de intolerancia,
haya sido la heroica defensa que ese pueblo realizó en
1920, de la flamante República de Armenia – que
había sido creada en 1918 -, hasta que
finalmente, fue sovietizada.
Con el incendio de la Ciudad de Esmirna, en
1922, y la muerte de griegos y armenios, se cierra
este triste capítulo en la historia milenaria
de un pueblo que no ceja en su demanda de justicia.
Las investigaciones de estudiosos y los archivos
históricos dan cuenta de una cifra aproximada
de 1.500.000 víctimas de esta política
de exterminio, lo cual constituye el delito definido
por la Convención de las Naciones Unidas
sobre el Delito de Genocidio de 1948, que entró en
vigor en 1951 y respecto de la cual nuestro país
depositó el pertinente instrumento de
ratificación el 31 de Octubre de 1963.
Aun cuando el gobierno turco no reconoce estos
hechos históricos, los parlamentos de
nuestro país y de Bélgica, Francia,
Grecia, Italia, Líbano, Rusia, Suecia,
Uruguay, así como el Parlamento Europeo
y el Consejo Mundial de Iglesias, han condenado
las masacres de la población Armenia y
las han caracterizado como genocidio. En el mismo
sentido se han pronunciado la Asamblea Nacional
de Québec, la Asamblea Legislativa de
Ontario y el Consejo Canadiense de Iglesias.
No es posible ignorar tampoco que en Argentina
reside una comunidad Armenia numerosa y socialmente
activa, cuya laboriosidad y valores se expresan
en sus aportes al acervo cultural de nuestro
país.
El sentimiento de justicia, hondamente arraigado
en la cultura y en los valores del pueblo argentino,
no podría sino enervarse si la indiferencia
ante el justo anhelo de ese pueblo victimizado
diera pábulo a la desmemoria colectiva.
Un genocidio es, sin duda, un injusto universal
y su etiología, naturaleza y modos de
prevenirlo y castigarlo tiene que ser preocupación
constante de los Estados.
El Pueblo y el Estado armenio reclaman que se
reconozca la verdad sobre lo ocurrido, así como
la condigna reparación económica
como reparación inexcusable que tales
hechos irrogaron.
Por último, es preciso destacar, que
no anima a este proyecto ningún sentimiento
de revancha o venganza contra miembro alguna
de la comunidad universal de las naciones.
Sólo busca, por razones humanitarias y
de estricta justicia, reafirmar el propósito
de que hechos de esta naturaleza deben ser denunciados
pues, de este modo, se evitarán penosas
recidivas con la vista puesta en el futuro.
Atento los argumentos expuestos, se hace preciso
incorporar el conocimiento y difusión
de lo ocurrido con el pueblo armenio en el período
descripto, a la currícula escolar de todos
los niveles, así como instituir el día
24 de Abril como Día de Recordación
del Genocidio Armenio. Ello así, por cuanto
dichas medidas aparecen como el recurso indicado
para obtener los fines de memoración,
difusión y reparación que hace
mucho tiempo se reclaman.
Por los fundamentos expuestos, solicito de mis
pares la aprobación del presente proyecto
de ley.
Diana. B. Conti.
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